La internet ha desarrollado la comunicación a niveles nunca antes esperados y, como consecuencia de ello, el comercio electrónico es, hoy en día, una de las formas más eficientes para realizar transacciones; pues se vale de la existencia de interconexión en tiempo real, información segura y obtenible en forma rápida.
Dado este panorama, los líderes públicos se encuentran obligados a realizar adecuaciones y reformas en los servicios que brinda el Estado a fin de impulsar la competitividad de sus economías.
Si bien en la era industrial, la ubicación geográfica de los agentes económicos era uno de los temas más importantes. Hoy en día, dicha ventaja no tiene tanta relevancia, pues lo más importante es la calidad y cantidad de información con que éstos cuentan.
Estado, no es un mero espectador en este proceso. Su intervención resulta necesaria por su conocimiento y experiencias en la creación de valor, que el sector privado no considera, como por ejemplo, impartir educación en varios niveles, brindar servicios de salud, etc. Asimismo, el Estado es un actor importante en el proceso económico, pues puede atraer inversiones a partir de incentivos tributarios, promoción de cluster (concentraciones de inversiones y centros productivos en un lugar determinado) y asociaciones en participación; mejorar las relaciones con el sector privado; provee acceso a telecomunicaciones, etc.
Se ha dicho que el Estado tiene que intervenir en aquellas actividades donde existan fallos de mercado; es decir donde no existen suficientes incentivos para que intervenga el empresario privado; por tal razón una de sus operaciones estará orientada a la mejora de los bienes y servicios públicos y, por otro lado, en incentivar cambios en las pequeñas empresas utilizando TI.
De otro lado, un aspecto que no se aprovecha mucho es la participación consensuada de diferentes regiones o distritos, con el fin de ofrecer sus productos vía comercio electrónico. Éste debería ser uno de los focos de atención del gerente público, pues a partir de la asociatividad entre diferentes regiones se pueden crear economías de escalas para hacer más competitiva la actividad que desarrollan. Asimismo, el estado puede enfocarse a brindar atención y asesoría a la población que no tiene suficiente mercado para colocar sus productos.
Finalmente, si bien el Estado no es una panacea económica, los pocos recursos que tiene, administrados en forma eficiente, pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos; no “dándoles pescados” sino “enseñándoles a pescar”, a través del uso de las TI como herramienta para formalizar sus transacciones.
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