martes, 15 de julio de 2008

IMPERATIVO Nº 5: PROTECCIÓN DE LA PRIVACIDAD Y LA SEGURIDAD

Los avances tecnológicos tienen la característica de ser neutros; es decir, pueden servir para afianzar y fortalecer nuestros valores o para erosionarlos. De igual forma, puede afirmarse que dato el avance tecnológico, el uso de TI permitirá reencaminar las políticas de acceso a información.

En el mundo interconectado existe gran cantidad de información, con la opción de incrementarse cuando una entidad ingresa al mundo en red. El problema que podría generarse, y de hecho se presenta, es ¿cómo protejo la información reservada o privada de los ciudadanos que ingresan sus datos personales en grandes repositorios de datos?. Ante ello, resulta conveniente que, aún cuando exista presión para ingresar la información a sistemas informáticos y automáticos, ello no debe generar muchas angustias y preocupaciones en el decisor político pues, ante todo, debe tener en cuenta que parte de su responsabilidad es garantizar la información íntima de los ciudadanos. Una vez, superado el tema de seguridad, deberá tenerse en cuenta que para incluir algunos servicios importantes, resultará conveniente que nuestras decisiones sean vistas como legítimas por los usuarios del sistema.

Los diferentes valores o principios que encarna una sociedad (como la eficiencia, equidad, privacidad, seguridad, respecto a la intimidad), con el uso de la TI se encuentran sujetos a continuas evaluaciones de impacto positivo o negativo. Corresponderá al decisor político realizar dicha evaluación.

Los autores del tema expuesto, integrantes del Grupo de Políticas Públicas de la Universidad de Harvard, han señalado que una buena decisión depende de un buen liderazgo; es decir, el decisor que se encuentra al frente de una agencia debe tener claridad en los valores que busca priorizar en un momento determinado, pues ello permitirá resolver posibles conflictos entre valores en pugna, así como encontrar en el momento adecuado oportunidades de éxito. Caso contrario, cuando quien está al frente de la agencia no es un líder sino sólo un dirigente, nos encontraremos ante un líder vacío que, antes de dar claridad en los valores, puede llegar a generar mayor confusión al interior de la entidad, al no establecer un rumbo fijo hacia dónde ir.

Un tema que merece reconocimiento especial, es que los autores , cuando tratan el tema de la seguridad y privacidad, sugieren algunas prácticas que se deben tener en cuenta en la agencia; como por ejemplo, que antes de construir sistemas y llenarlos de datos, es importante contar con un plan de privacidad y seguridad; así mismo, es importante armonizar estas políticas con la de otros sectores o agencias; de igual forma sugieren brindar apoyo al desarrollo de nuevas técnicas y tecnologías, las cuales serán usadas para mantener la seguridad y privacidad y, sobre todo, para mejorarlas.

El gerente público no debe quedar satisfecho sólo con la información que le brinden terceros en materia de seguridad y privacidad, sino que debe dar un vistazo a los procesos al interior de su agencia, y evaluarlos en función a los valores que ésta persigue (ello permitirá, por ejemplo, determinar si estos valores son entendidos y respetados por los involucrados). Siendo este el panorama, el gerente público no debe evadir el problema de implementación de TI sino que debe hacerles frente. Para ello, se ayudará de sistemas de evaluación del impacto del desarrollo de la tecnología en la privacidad. Lo peor que puede hacer es no hacer nada por la seguridad y privacidad de la información que estará en red con las nuevas TI.

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